Tienes un nuevo horizonte, un estilo efímero. En una cuidad melancólica donde nunca sonreímos.
Yo sólo busco salir, pero me hace gracia caer. La cuidad se destruye a espaldas de un camello, y llenamos las calles de molinos de viento, para destilar los sábados y tragarlos mejor.
Nos alimentamos del ego que llena este sinsentido.
